lunes, 7 de octubre de 2013

Frágil


 

… por fin después de tantos años lo he encontrado. Un libro editado y no descatalogado de Eva Vaz, una de las mejores poetas que me he echado a los ojos. Este post va por ella. Salud.

 

 
Yo no quiero.


Yo no quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que sufras
más.
Yo te quiero más roto
que yo.
Más desguazado
que yo.
Yo quiero que el dolor
te destroce el esternón.
Que tengas que luchar
a todas horas
por sobrevivir sin ganas.
Que no soportes
ser el hombre más miserable
del mundo
por quererme a tu lado.

Yo ya lo sufro.

No quiero que me odies.
Odiando se hace más fácil
la ausencia.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que te asfixies con tu llanto,
que no encuentres paz
en ningún sitio.
Que no soportes el peso
de tu cuerpo
sin mis dedos.
Yo quiero que el miedo
no te deje dormir,
como un dolor insomne.

Yo ya lo sufro.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que vengas,
rogando en silencio,
muerto de miedo, inseguro,
que vuelva contigo.
Que sin mí, tus días
son estertores.
Como mi pésame diario.

Dime que sufres lo que yo sufro.

Y dímelo llorando.

 

 

 

L.A./ After all


viernes, 4 de octubre de 2013

11 5850 42



 
348078704 546211 6431, 54113084 123 2153 12654 97511!!!

6513036 231321 11 1561 165162. 61532158 1 12165 873 31 3123 313132 11 64 313, 654321 3211 41 13186513 112 3431 64321. 321132034 11 31164 6548, 1654321 44 321564 13132 43211 11 6461.

65461 3214 4654 44 643? 6541, 6133132 134 6577 61321 11 564621 444 68731 1654. 13311 64 87951 11 64 4648 64654 364 98742 14673 14 444. 654871 1316571 13411, 98711 313:

-          98711 32164 11 373469 6876161 1364 1321??!!

-          321657 13 136513 65479 8994 1 6798653, 641231 8973 16+64 6431 65431 11 568…

-          1158.

21654621 164621 654 654321 87913; 11 87613 4613 4987 1179513 4613, 646 6411 84 79543 164321 44 16874 13876 316461.

546161 6541 3216 674 11 676513 1674 313 678, 1321 413 1567 3213-645 165432 6543. 6213 34651 131 (6541 1314, 32546 161113…), 6513 64654132 321894 11 654321 432134 16432541 4631 316+4 6467 1567421 11 6541.

 


 


“ 987231 6542 11 6544… 11 5850 42!!!”

 

 
 

 
12349378/ 42


 

martes, 1 de octubre de 2013

Hasta que lo pierdes


 
Jhonny parecía perdido en esas paredes que tantas veces habían contenido los rayos gamma de sus explosiones nocturnas al apretar el nitro, tanto de él como de los chicos. Los muchachos le hablaban en la lejanía pero las palabras le llegaban abotargadas a su cerebro, focalizado en ese momento en otras lindes, en otro tiempo. Voy a dar una vuelta chicos, ahora os pillo.

Habían pasado años desde que no pisaban esos pasillos angostos, esas escaleras amantes de sus pies rebeldes, esos balcones que antaño parecían flotar sobre las llamas, llamando a la lujuria y al baile desenfrenado. Había pasado todo y nada, y el tiempo se hizo elástico cual chicle de fresa ante los ojos de Jhonny ahora que volvía a sentir la ausencia de oxigeno pío en el ambiente. Sintiendo las desconchadas paredes bajo las yemas de sus dedos, repasando los surcos dejados por el hollín de tantas noches erradas en esa jaula de sueños, en esa maicena de ruidos inconexos donde había perdido la cuenta de las veces que se le había abierto el corazón. Parado, musitante, se detuvo un instante a disfrutar del espectáculo.

Desde esa esquina podía visualizar esa orgía de cuerpos libérrimos poseídos por la desazón existencial que tantas veces él mismo había experimentado. Pudo verse en cada uno de esos cuerpos y reconocerse en cada rincón de la infernal sala, distintos años, distinto peinado, distinta ropa, similar actitud tercio chulesca, tercio arrogante, tercio beoda, 100% patética. Todos ellos confluyendo a la vez en una misma canción, en su mente, en ese instante. Podía verlos a todos, todos ellos reales y a la vez tan distantes, tan lejanos, casi caricaturescos. Cuál de ellos sería el verdadero Jhonny? Ni lo sabía ni le importaba, prosiguió su particular Road Trip por la senda de la melancolía repasando huellas solo visibles bajo la luz negra de su memoria. Etiquetando oscuridades escondidas, ángulos muertos, manchas en el suelo de las terrazas, clasificando pedazos de él esparcidos por lo largo y ancho de esa cueva, según los años, las compañías, las conquistas, los despechos, los triunfos y las derrotas.

Reparó en los nuevos huéspedes de su catedral, y pronto los tachó de no dignos de sus ancestrales leyendas grabadas a base de medios cubatas caídos en las piedras que erigían el templo. Ellos no sabían dónde estaban, ni siquiera lo intuían, solo profanaban la historia de los fantasmas de su memoria con su sola presencia.

Al bajar a la sala principal entre desaires de tristeza Jhonny levantó la mirada para buscar a su gente, cuando de repente la visión del todo colapsó su iris de golpe. Esa imagen velada que albergaba su retina de la masa sudorosa, agitante, feliz, a movimientos slow motion dictados por una luz espasmódica casó con lo que estaba viendo ahora mismo ante sus propios ojos, con lo que allí estaba acaeciendo. El sexo se podía oler en el ambiente, la línea del bajo de la canción irradiada por el dj desde su cabina marcaba los golpes de cadera que tiraban de los cuerpos hacia arriba, los vasos en mano alzada regaban el deseo literal que allí se exhumaba. Deseo de libertad, deseo de felicidad, deseo de amor, deseo de vida, deseo de eternidad y de juventud. Todos ellos mezclados, agitados y jodidamente revueltos.

Entonces lo comprendió, ese ya no era su sitio, era el de ellos, les pertenecía igual que en algún momento le perteneció a él y los suyos. Y comprenderlo le llenó de una paz interior que no había experimentado en mucho tiempo. Estaba feliz de ver que el lugar prevalecía a la gente, que la magia tenía vida, era un ente propio y habitaba en esas paredes, en esos lavabos, en esas escaleras. Y que parte de esa magia se retroalimentaba y seguía viva en cada uno de ellos, en sus recuerdos, mucho después incluso de abandonar el lugar, y de que el lugar les abandonase a ellos.

 


 
… Jhonny abrió los ojos y se incorporó en la cama de su habitación. Era media tarde de verano. Había vuelto de uno de sus particulares “viajes al futuro” como a él le gustaba llamarlos. Era una técnica que su abuelo le enseñó tiempo atrás y que solía utilizar para apreciar de una forma extrema y brutal cada detalle de las cosas más insignificantes de su vida. Se tumbaba en su habitación, relajaba la mente focalizando su mirada en un horizonte irreal, a tientas en la oscuridad, y se adentraba en un futuro que él mismo dibujaba a su alrededor. El abismo de su oníria podía llegar a ser tan absoluto que pasaba a ser incluso imperceptible para él mismo. Su futuro dejaba de ser un sueño, para pasar a ser su nuevo presente. El salto era tan real y la hipersensorialidad tan profunda que al despertarse, Jhonny tenía la absoluta sensación de, no haber viajado al futuro, sino haber despertado en el pasado. Esa sensación le permitía valorarlo TODO de una forma totalmente distinta, con la sensación de estar teniendo una nueva oportunidad para disfrutarlo TODO de nuevo. Tal como le gustaba repetirse a sí mismo: “Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Pues él se obligaba a perderlo, para poder recuperarlo de nuevo, y entender así el regalo del tiempo.

 


… por eso esta noche cuando fuese al Club con los chicos, el lugar volvería a pertenecerles. Que se preparasen esas cuatro paredes, porque estaba de vuelta… y la noche iba a acontecer!!!

 


 
Kings of Leon/ Temple
 
 
 
 
 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Limpio


 
 
Lo he dicho muchas veces, y muchas veces más lo volveré a decir, el secreto está en los detalles, los detalles lo son todo. Reperfilar el perímetro sin dejar ni un solo rincón por escudriñar, pasando la toallita húmeda por todos los poros, eliminando todo rastro de impurezas una por una, al milímetro, el mundo no merece nuestra suciedad. Desmaquillando con mano firme todo lo malo, ácaros, polvo, grasa, piel muerta, secreciones vaporosamente humanas que nos atan a la masa y nos afean a todos por igual, sin distinción de raza, sexo o estatus social. Por eso debemos luchar contra natura para mostrar al mundo nuestro mejor yo, un yo que nos devuelva una buena sonrisa en el espejo, nos guiñe el ojo y nos diga… si buddy, sal ahí fuera y comételos! Asear pelo a pelo, acicalarlo, colocarlo con mimo en su posición primigenia para formar un bonito dibujo en su conjunto. Repasar cada pliegue, cada surco que el tiempo haya horadado en nuestra delicada piel, con cuidado examinarlo hasta que esté libre de todo agente corruptor, hasta que la lustre sea tal que provoque arcadas de perfección. Sin prisa, sin celeridad, solo regalándonos en el tiempo invertido ante el espejo por y para el disfrute de una imagen pulcra y aseada, recordando siempre que el disfrute no se obtiene solo al alcanzar el objetivo, sino durante todo el viaje. Y por supuesto dándonos unos segundos para nosotros mismos al admirar lo que la mugre no nos dejaba ver, la belleza que se esconde tras cada uno de nosotros, y poder salir así por la puerta con la cabeza bien alta sabiéndonos en control de nuestro propio potencial atractor…

 

 

 


… y así y solo así, es como sale uno a la calle con el ojete limpio.

 

 

 

 

 

 
Esta gilipollez y muchas otras en la nueva y esperada temporada de Cominosworld, la serie… porque para que ser abogado laborista pudiendo ser imbécil!!!

 

 

Arctic Monkeys/ Fireside



jueves, 19 de septiembre de 2013

Capas




Un flequillo mohíno
Unos tirantes del top-shop
Un gorro de lana
Una parca militar
Un barba mugrienta
Una Reflex al cuello
Unas gafas sin cristales
Una camisa a cuadros
Unas Clubmaster gold-red tortoise
Un vestido del Humana
Mil pulseras de festivales
Un libro de Goebbels
Una corbata de patitos
Un pelo a lo Skrillex
Un vinilo de The Smiths
Un bigote irónico
Maquillaje Pin-Up
Una cabeza de Kermit
Un tatuaje de Ciraolo
Miles de glowsticks
Un piercing de aro en la nariz
Tortitas de arroz integral
Unos pantalones pitillo
Unas Vans a cuadros rotas
Una chaqueta tejana
Una NME doblada
Unas Wayfarer Classic
Unos labios rojos
Un pelo lila Alice Glass
Un gorro de Capitan
Una Polaroid de segunda mano
Un parche de pirata
Una pajarita de abuelo
Una perfecto a lo Strokes
Un disfraz de Elmo
Una gorra de beisbol descolorida
Unas Hunter en Glasto
Unas Converse roidas

 

 

 

… bajo que te escondes tu?

 

 

 
Kanye West/ Hold my Liquor


 

 

martes, 10 de septiembre de 2013

Alguien tenía que decirlo




… Gazpacho y Mochilo NO siempre van con pincho.










 
… alguien tenía que decirlo!!!






Bastille/ Bad Blood (Piano live version)




lunes, 9 de septiembre de 2013

Trío


 
 
No daba un duro por esa noche, aun hoy no sé cómo me dejé convencer por Ricardo para salir a tomar algo. Hacía años que no hacía lo que acababa de hacer, en pijama, con el culo bien aparcado en batería en mi sofá, un vaso de horchata fresca en la mesa, el portátil conectado a mi tele de 42 pulgadas, todas ellas puestas en fila una detrás de otra, y el último capítulo de Breaking Bad descargado, la noche prometía.

Pero no. tuvo que sonar el puto móvil y tuve que cogerlo como el anormal que soy a veces. De hecho me sobresaltó por un segundo escuchar ese sonido extraño que mi cerebro no catalogaba, no es el típico pirupi del whatssapp, que cojones es esto? Micronésimas después el chino pequeñito que tengo metido en la cabeza y que me escribe los diálogos se acordó… calla que el Smartphone también sirve para llamar!!! De nuevo en la tierra, cometí el error de contestar la llamada.

Era Ricardo, que definitivamente y después de meses de broncas insoportables lo había dejado con la pareja y estaba en momento chof. Que necesitaba alguien con quien salir a echar una birra. Todo esto con la voz quebrada y temblorosa. La verdad es que me apetecía tanto ir a que un hombre adulto con la huevada ya negra me llenase el hombro de mocos como le puede apetecer a uno pillarse un huevo con la puerta del microondas, pero después de varios “va venga tío una birra y ya, que no estoy bien” sucumbí, metí de mala gana la 1º, y desaparqué mi culo del sofá con movimientos torpes y lentos dignos de un novato con el carnet de andar recién sacado. Walter White tendría que esperar. Puto Ricardo.

Me vestí con cualquier cosa, ni siquiera me esmeré en ponerme mono y sacarle partido a este culo prieto que dios me ha dao como hago los sábados que el martillo de Thor me pide marcha. A tomar por culo. Camiseta del Super Mario roñosa y tejanos feos de ir a currar, y a cascarla. Me metí el vaso de horchata entre pecho y espalda de un trago, como solo los hombres de verdad saben hacerlo, y salí por la puerta de mala ostia y con el bigote blanco.

En el Dejavú en 10 min., rezaba el whatssapp del muy patán. Cuando llegué a la puerta de ese antrazo de libro y vi a una cosa amorfa enrroscada en la mesa de la esquina con forma de Ricardo me obligué a recordar que eso era mi amigo y que estaba jodido. Aun recordaba cómo se portó él cuando me enteré de que Mauricio Colmenero, el de Aida, era gay y fui yo el que estuve jodido durante semanas, él estuvo a mi lado todo el tiempo y me apoyó hasta el final. Pues esto era lo mismo, ahora me tocaba a mí estar ahí para él.

El sitio daba puto asco lo mirases por donde lo mirases. Aun con cerveza en mano y alentando a mi amigo con frases estereotipadas del estilo, “no te merecía”, “hay miles de peces en el mar”, “los negros huelen fuerte”, no podía dejar de mirar el local y pensar, porqué cojones nos empeñamos en venir a este sitio donde las cucarachas vomitarían nada más entrar por la puerta? Hacía ya un año y aun no habían quitado la mancha de sangre del suelo de cuando entró aquel borracho y empezó a gritar a todo el mundo que él era tan duro que se podía cortar los cojones y la chorra sin que le pasase nada. Pasarle aquel cuchillo oxidado y empezar a gritar cococo! no estuvo bien, pero las risas que nos echamos no nos las quita nadie, eso es así. El premio Darwin fue bien merecido, sin duda.

A todo esto recuerdo estar dándole palmaditas en la espalda a Ricardo en modo automático, como cuando le das cuerda al juguetito este de la abuela que va en andador y haces competición en el pasillo contra el hámster en la bola trasparente, cuando de repente entró por la puerta de ese estercolero una chica de las que si fueses doctor, te comerías el estetoscopio sin sal para tener que auscultarla con las orejas. Para ser claros, si dios nos dio dos manos porque las mujeres tienen dos tetas, digamos que en ese momento entendí que dios nos hizo a todos con las manos pequeñas.

La chica se sentó en la barra y mientras se pedía una cerveza se giro un segundo para escanear el sitio, no sin antes esgrimir una cara de asco importante al notar los extraños efluvios de carácter probablemente humanos en sus dedos, retirando de inmediato la mano de la barra. En ese giro su radar me pilló haciéndole un levantamiento topográfico a su busto con mis laser ocular cual cíclope de X-Men. Para mi sorpresa en esa cazada su cara cambio el gesto de asco hacia algo que mi chino advirtió como una sonrisa. He hecho reír a una chica sin necesidad de bajarme los pantalones, vamos progresando, pensé para mis adentros. Tras varias miraditas furtivas más a nuestra mesa al final la chica desestacionó su tremendo cuerpazo embutido en ese vestidito rojo, como la sangre que estaba a punto de salir de mi nariz cual Follet Tortuga, y se acercó a la nuestra.

Ricardo que hasta el momento había estado restregándose en su propia mierda como un gorrino en un charco, se percató de la presencia de un cuerpo extraño en su zona de confort. Rápidamente se secó las lágrimas y los mocos con la manga de la forma más sexy que se recuerda en toda ciegovilla y se incorporó como una persona para recibir a nuestra (auto)invitada. La chica fue directa, clara y concisa. Nos dijo que nos había visto desde la barra, que no solía hacer esto pero que le habíamos parecido muy monos, y que sin más rodeos unas amigas suyas le habían dejado tirada y buscaba algo de sexo sin compromiso, de nuevo recalcó que no pensásemos mal, que este no era su estilo pero… que si nos apetecía, estaba dispuesta a hacer un trío con los dos esa noche. Todo esto con un movimiento de labios carnosos que me hipnotizaron de tal manera que en ese momento me hubiese podido comer una cebolla cruda si me lo hubiese pedido. Por último dijo que nos lo pensásemos y que nos esperaba en la barra acabándose la cerveza.

El grito de Munch debía parecer un tipo serio comparado con mi cara en ese momento. Me giré con nerviosismo a Ricardo y no hizo falta abrir la boca para que me leyese el pensamiento porque ya empezó a la defensiva. Que si él estaba jodido, que si no, que si no la conocíamos de nada, y mas bla bla blas que no escuché porque enseguida me empecé a poner negro. Le corte ipso facto, que se dejase de chorradas y memeces en escabeche, que él lo que necesitaba ahora era un buen polvo, y que qué mejor que si tenía que hacer un trío fuese con un buen amigo. Que a mí tampoco es que me hiciese especial gracia, pero que por él me sacrificaría (…). En ese momento Ricardo me miro con la confusión que solo tres cervezas, una ruptura fresca y una fresca que quiere que le rupturan, pueden dar.

Estas seguro? Me dijo. Que sí cojones! Además, que yo tampoco voy sobrado de mojo en este momento y tengo que volver a la rueda, así que menos hablar y mas joder. La cara de Ricardo cambió, esbozó una sonrisa y me dio un abrazo. Joder tío, eres un amigo, nunca me hubiese pensado esto de ti. Vale vale, lo que tú digas, pero coge tus cosas y vamos para allá a ver si se lo va a repensar.

En menos de lo que canta un gallo ya estábamos en el apartamento de Carmela. Mientras ella se acicalaba el ojal en el lavabo nosotros discutíamos en la habitación las normas del combate a tres bandas que ahí se iba a disputar. Parecíamos Chandler y Joey en aquel capitulo de Friends donde también se tenían que ver las caras en un cuadrilátero de tres puntas con una señorita. Por unos instantes la idea de mantener la luz encendida ganaba terreno, por aquello de no tocar lo que no debiésemos, pero al final una imagen mental de los ojos en blanco de Ricardo como un chiguagua que le da al cojín vino a mi mente y zanjamos el tema. Luz apagada y no se hable más. Por último, con la delantera de Carmela en mente y con la lengua babeando al acercarse la hora del pezón de las tres como el perro de Pavlov, decidí planificar el partido con una defensa en zona, así que repartí el cuerpo de Carmela como si del carnicero de Arcansas se tratase. Tu Ricardo dedícate al culo y a mi déjame el resto, te parece? Si si, por mi estupendo.

Se le veía un brillo en los ojos que hacía tiempo que no tenía. Había hecho bien en convencerle. De hecho justo al entrar Carmela en la habitación, Ricardo se me acercó y me dijo, “… pero estas seguro? tengo que confesar que hace tiempo que tenía ganas de hacer esto…”. Si si claro, lo que tu digas…buf, no me extrañaba que tuviese ganas de hacer esto, ver a Carmela en lencería era un espectáculo de la naturaleza solo comparable a la aurora boreal, o ver la calle Genova 13 consumiéndose en llamas, belleza en estado puro.

Carmela avanzó hacia la cama XXL King Size que gobernaba la habitación, puso música en su ipod conectado a sus altavoces inalámbricos vía dienteazul, y apagó la luz con unas palmadas, cosa que yo solo había visto hacer en mis sueños más húmedos, y cuando digo húmedos quiero decir guarros que te cagas, por si alguien no lo había pillado. La tía vino directa hacia mí, tapándome la boca con su lengua, y agarrándome todo el musculo de mear con las manos como si no hubiese mañana. Yo me dejé hacer, todo a tientas, intentando discernir cuales de sus aulliditos serian míos y cuáles de Ricardo, que estaría haciendo ese malandrín en la retaguardia?

La cosa se puso bien y Carmela debía tener sed porqué empezó a bajar a beber al pilón. En esa posición y con Carmela trabajándome el bajo vientre me supo mal el pacto entre caballeros de las luces apagadas, un buen high five en esa situación es algo que une para siempre con un colega. Eso está claro.

Por el tercer cielo y subiendo estaba yo cuando Ricardo “entró” en acción sin piedad ni misericordia. Atrincheró su guardia real en los aledaños del abismo de Helm, allá donde la oscuridad eterna se cierne, y arieteó sin piedad las huestes enemigas, con nocturnidad, premeditación, alevosía… y sin pizca de vaselina!!! Un grito retumbó por todas la paredes de la habitación. El contraataque pilló tan desprevenida a la pobre Carmela que casi le hace atragantarse con mi corcho tapándole toda la botella. Para más inri, el susto le provocó un acto reflejo apretando los dientes contra aquello que tenía en la boca como el soldado que muerde un palo cuando le amputan una pierna gangrenada sin anestesia.




 

 
Y esa fue la vez que me violaron analmente y casi me acaban castrando de por vida. Fue un grave error por mi parte olvidar que mi amigo Ricardo es gay. El grandísimo hijo de la gran puta.

 

 

Arctic Monkeys/ I wanna be yours